Proyecto Red de universitarios por una economía más justa.

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En total éramos 11 personas lo que nos permitió trabajar en grupos de cuatro o cinco personas, para luego hacer puestas en común y al final, un debate hasta lograr alguna propuesta común.

Se observó la enorme distancia existente no sólo en lo físico entre la Universidad y los Movimientos Sociales, sino incluso en el tipo de lenguaje y posición mental ante los problemas. También entre los propios componentes de las distintas asociaciones presentes, desde la búsqueda de un análisis psicologísta de los problemas de los colectivos a una revisión conceptual de cuales son los significados de las palabras básicas de las que partimos para realizar nuevos análisis.

El debate tenía dos fases;

una, si aceptamos el modelo que se nos presenta desde el formato universitario no podemos incorporar nuestras reflexiones que brotan de la experiencia y la vivencia concretas.

Y la segunda, la crítica entre los propios colectivos ya que había que optar entre la dificultad de ser entendidos por la población en general o por la generación de nuevos conceptos que sí nos permitan hablar de aquello que vivimos al margen de las lecturas oficiales dadas desde los sistemas del poder actual.

Reflexionar sobre lo ofertado desde los resultados de los DAFOs realizados era una reiteración por lo dicho por el poder y, a día de hoy, tampoco los movimientos, o mejor las comunidades en movimiento, tenemos un vocabulario nuevo lo suficientemente desarrollo y articulado como para elaborar un nuevo discurso con su posterior teorización.

Entre el grupo de las comunidades en movimientos surgió también la importancia de poner sobre la mesa el sustento, no como salario, pero sí como necesidad de sostener las actividades que generan riqueza, pero no en forma de euros; no porque no puedan hacerlo, sino porque es realmente importante que no generen riqueza monetaria.

En el ámbito universitario se apelaba a la falta de cohesión entre el profesorado que quiere trabajar de otra manera, en base a otros objetivos y atendiendo otros procesos. Se ponía de manifiesto la necesidad de conectar a las personas que intentan cambiar el sistema desde dentro y los movimientos proponían su experiencia y contactos para ayudarles a tejer red; a la vez que se ponía de manifiesto la necesidad de que no se instrumentalizara nuestra experiencia por parte de la universidad sin establecer previamente estrategias de reciprocidad.

Este fue el tensor del debate durante cuatro horas.

Al final se optó por la necesidad de plantearnos realizar unas jornadas entre universidad y los grupos presentes con fondos existentes a día de hoy en el proyecto de EsF. para los meses de septiembre o de octubre.

Sí es de agradecer el ambiente originado por los responsables del taller para conversar con respeto y libertad entre los presentes.

Trabajar en común sí es una manera práctica de llegar a conocernos y promover un proceso de acercamiento entre ámbitos tan alejados y distantes como son la universidad y sectores de la sociedad civil.

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